La lucha de Noruega para que la generación iPad vuelva a leer
Tras dar un iPad a cada niño de cinco años en 2016, Noruega vio desplomarse sus resultados de lectura. Ahora el país está en una misión para revertir el daño.
Por Greg Chrystall
Este reportaje en profundidad de The Times cuenta lo que pasó cuando Noruega dio un iPad a todos los niños a los cinco años, y lo que están haciendo para arreglarlo.
En 2016, Noruega introdujo los iPads para todos los niños que empezaban el colegio. No había controles parentales. A los padres que se quejaban se les tachaba de "dinosaurios". Los libros desaparecieron de las aulas. Los niños dejaron de leer. Los resultados fueron dramáticos: Noruega, que antes estaba claramente por encima de la media internacional en lectura en PISA, cayó por debajo. De los 65 países en los que se mide el gusto de los niños por la lectura, Noruega ocupa ahora el último puesto.
Las cifras son crudas. Alrededor de 500.000 noruegos, en una población de apenas 5,6 millones, no son capaces de leer un mensaje de texto ni unas instrucciones sencillas. La exministra de Educación Trine Skei Grande describe a niños que se quedan con un "lenguaje de cocina", un vocabulario de quizá 17.000 palabras frente a las 55.000-70.000 de un lector.
Ahora la contraofensiva está en marcha. Se han retirado los iPads en los tres primeros años de escuela. Los móviles están prohibidos en todas las edades. La red de bibliotecas públicas de Oslo prestó el año pasado una cifra récord de 2,2 millones de libros, alrededor del 50 % a niños, haciendo que las bibliotecas resulten irresistibles: talleres de letras de rap, torneos de ajedrez, fiestas de patinaje alrededor de montones de libros. Los concursos de lectura de verano hicieron que una biblioteca remota de la costa se quedara completamente sin libros infantiles por la demanda. Una iniciativa de clubes de lectura en el trabajo se dirige también a los adultos, porque, como dijo uno de los organizadores: "¿Por qué habría que obligar a los niños a leer si sus padres nunca lo hacen?"
La historia de Noruega es una advertencia que conecta con todo lo que creemos en Barnluren. Cuando ponemos en manos de los niños dispositivos diseñados para la vida digital de los adultos, ya sean iPads, smartphones o tabletas, las consecuencias pueden ser graves y tardar años en revertirse. La alternativa no es prescindir de la tecnología. Es elegir una tecnología que sirva a las necesidades reales del desarrollo de los niños. Un teléfono que solo hace llamadas de voz. Una biblioteca que se siente como una aventura. Herramientas que conectan a los niños con personas e historias, no con pantallas y algoritmos.