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Por qué creamos Barnluren: una carta del fundador

La historia del origen de Barnluren: por qué creemos que los niños merecen independencia telefónica sin pantallas.

Por Greg Chrystall

Como muchas familias modernas, tenemos algunas relaciones a larga distancia. En nuestro caso, se reparten entre Nueva Zelanda, Suecia y Chicago. Hemos usado mucho Skype y FaceTime para que nuestra hija pudiera mantener el contacto con sus abuelos y el resto de la familia.

Aceptamos, y agradecimos, que esta tecnología le permitiera construir esas relaciones a tanta distancia. Pero las videollamadas tienen sus inconvenientes: acabábamos siendo los intermediarios de cada interacción, iniciando sesión, comprobando si el otro estaba disponible, arrancando la llamada.

Ahora que mi hija tiene 9 años y está construyendo una vida social en el colegio y en las actividades extraescolares, ha empezado a planear cosas con sus amigas por su cuenta. Hace poco quería jugar a Minecraft con una amiga del colegio. Lo que siguió fue una cadena de mensajes: el padre de su amiga le escribió a mi mujer, que estaba de viaje. Mi mujer me escribió a mí. Yo intenté contactar con el otro padre, demasiado tarde, ya se habían cansado de esperar. En el siguiente intento estaba cocinando y me perdí la respuesta. Las dos niñas consiguieron jugar juntas al final, a través de los móviles de sus padres, solo porque cuatro adultos habíamos logrado por fin cuadrar nuestras agendas. Y esto era una quedada entre dos niñas que vivían a unas pocas calles de distancia.

Yo crecí con un teléfono fijo. Mis amigos me llamaban. Yo los llamaba. El teléfono sonaba, y quien estuviera más cerca lo cogía. No necesitábamos que nuestros padres planearan nada. Me di cuenta de que a mi hija le falta algo que nosotros dábamos por sentado al crecer: un teléfono fijo en casa.

El vacío

Desde que adoptamos los móviles, los teléfonos fijos se han convertido en una especie en peligro de extinción. Prácticamente ningún hogar tiene hoy un fijo. Y eso deja un vacío.

En algún punto del camino, tiramos al niño con el agua del baño.

La investigación a nivel mundial ha empezado a medir el impacto de los dispositivos con pantalla y las redes sociales en el desarrollo de los niños. Estoy firmemente convencido de los efectos negativos del tiempo de pantalla, tanto por mi propia experiencia como por observar a mi hija y a otros niños. Así que decidí contratar un teléfono fijo para la familia. Me sorprendió lo difícil y caro que iba a ser: unas 400 coronas al mes, con las llamadas cobradas por minuto aparte. Tampoco quería un teléfono al que pudieran llamar teleoperadores o gente que no conocíamos.

En cuanto se me ocurrió la idea, me invadieron los recuerdos de usar el teléfono de niño. Las llamadas de cumpleaños de la familia. Conseguir el número de teléfono de alguien por primera vez. Construir amistades profundas hablando con amigos durante horas hasta bien entrada la noche. Sabía que eran experiencias que quería que mi hija tuviera la oportunidad de vivir.

La idea

¿Y si pudiéramos recuperar el teléfono fijo, pero mejor? Un teléfono que:

  • Solo conecte con las personas que los padres han aprobado
  • No tenga pantalla, ni internet, ni apps
  • Sea tan sencillo que un niño de cinco años pueda usarlo
  • Y tienda un puente entre el mundo analógico y el digital, permitiendo por ejemplo llamar a los smartphones de los abuelos y recibir sus llamadas

Eso es Barnluren. Una red de voz privada para familias.

Por qué importan las llamadas de voz

Mi experiencia viendo a mi hija usar FaceTime ha sido desigual. A veces ha hecho posibles sesiones de juego a distancia muy gratificantes, con las dos partes completamente implicadas y el teléfono convertido en una auténtica ventana a la vida de la niña. Otras veces, algunas "conversaciones" con la familia han degenerado en nada más que cambiar las caras de IA de FaceTime y buscar y enviar emojis. El dispositivo había ocupado en silencio el lugar de la relación. Ver esas llamadas me frustraba: la distracción que generaban esas funciones hacía que mi hija ignorara las preguntas y que la conversación no fluyera. A veces la voz, simplemente, es mejor.

Si no hubiéramos cambiado a Barnluren, creo que las llamadas normales, solo de voz, habrían sido una mejor opción para la mayoría de las conversaciones con los abuelos y el resto de la familia. Pero no queremos darle un smartphone a nuestra hija hasta más adelante. También creo firmemente que hay algo importante en la espontaneidad de llamar tú mismo a alguien, y de oír sonar el teléfono y contestar. Hay una emoción en sentir que tu propio teléfono suena, sabiendo que alguien te llama justo a ti.

Cuando conseguimos que Barnluren funcionara y mi hija pasó a las llamadas de voz, me di cuenta de que le faltaba un músculo que tenía que empezar a ejercitar: aprender a hacer preguntas y a manejar los turnos de una conversación sin distracciones. Vi de inmediato que esas conversaciones eran una experiencia distinta.

La investigación lo respalda. La American Academy of Pediatrics recomienda limitar el tiempo de pantalla y, a la vez, fomentar una interacción verbal rica. Las llamadas de voz ofrecen exactamente eso.

Construir independencia social, no redes sociales

Nuestra misión es mejorar la infancia. Barnluren es una herramienta para que los niños desarrollen habilidades sociales, no una red social. Creo que la libertad de llamar a un amigo del barrio desde una edad temprana abre un mundo de posibilidades que llevan tanto a relaciones más fuertes como a más interacciones en el mundo real.

Ver cómo mi hija reacciona cuando suena el teléfono, y la alegría de una conversación inesperada con un abuelo o un primo, ya ha sido muy gratificante.

La investigación y la regulación están alcanzando este punto de vista: de Australia a Dinamarca y Francia se están imponiendo restricciones para impedir que los niños usen redes sociales. Un teléfono fijo da a los niños la oportunidad de ser realmente sociales con sus amigos y su familia sin retransmitir al mundo ni construir un historial en internet.

Qué viene ahora

Acabamos de empezar. Barnluren ya está en marcha, en una beta temprana con unas pocas familias donde ya está creando pequeños momentos de conexión auténtica. Acabamos de abrir las inscripciones a nuestro programa beta Pioneer, que validará el producto entregando dispositivos a grupos de 10 niños conectados entre sí.

Esto no es solo nostalgia. Es desarrollo.

  • Greg Chrystall, cofundador, Barnluren

Dale a tu hijo o hija independencia telefónica

Una red de voz privada para familias. Sin pantalla, sin internet, solo llamadas de voz con las personas que importan.

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